San Miguel de Tucumán Museos, Iglesias, Parques
y Paseos, Universidades y una extensa vida cultural,
sumados a la agitada vida nocturna hacen de San Miguel,
una ciudad elegida por miles de personas que disfrutan
de su gran cantidad de Discotecas, Pubs, Bares, Cines
y Teatros. A San Miguel de Tucumán se puede llegar
desde cualquier punto del país por vía
terrestre, aérea o ferroviaria.
Un recorrido ideal por la ciudad comienza desde la Plaza
Independencia.
Alrededor de la plaza se encuentran algunos de los edificios
más importantes de la ciudad, como ser: la Casa
de Gobierno, la Catedral, la Casa Nougués (actual
sede de la Secretaría de Turismo) y la Casa Padilla,
el Jockey Club, la Federación Económica
y el ex Plaza Hotel. También frente a la plaza
está la Caja Popular de Ahorros de la Provincia
junto al ex Cine Plaza. A poco más de 100 metros
de Plaza Independencia se encuentra la Casa Histórica;
en ella se declaró la Independencia de las Provincias
Unidas del Río de la Plata sobre la corona española
el 9 de Julio de 1816.
Sobre calle 24 de Septiembre, y a pocos metros de la
plaza principal, se encuentra el Museo Folclórico
Provincial en donde se presentan excelentes muestras
de la artesanía popular y folklórica de
Tucumán y otras provincias norteñas.
Por la zona norte de la ciudad, en la esquina de calle
San Martín se encuentra la Iglesia de San Francisco.
Desde allí nos introducimos en el microcentro
de la ciudad, donde se destacan los centros comerciales.
Sobre la esquina de calle Córdoba se encuentra
el Edificio del Correo. Algunas cuadras más adelante
se encuentra una de las zonas más pintorescas
de la ciudad: alrededor de la Plaza Urquiza se encuentran
importantes edificios, tales como el Casino de Tucumán,
el Teatro San Martín y la Legislatura.
A pocas cuadras del microcentro se encuentra el Parque
9 de Julio, el cual posee un fino y exquisito diseño.
En el se encuentra la Casa del Obispo Colombres, en
donde se encuentra el primer trapiche de Tucumán.
También hay un pequeño lago, el autódromo,
campings, clubes, bares y restaurantes, el hipódromo
y monumentos de célebres personajes de nuestro
país.
A pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán
se encuentra la vecina localidad de Yerba Buena, al
pie del cerro San Javier.
Yerba Buena se caracteriza por ser una zona residencial
con hermosos barrios y countries. En los últimos
años ha sido centro de la vida nocturna de los
tucumanos debido a su variedad de discotecas, bares
y restaurantes en donde se puede disfrutar de un clima
agradable con temperaturas más frescas que en
la ciudad capital.
Casa de Gobierno
Ferrocarril MItre
Legislatura
Plaza ALberti
Casa
de Tucumán
La antigua casona fue demolida
a comienzos del siglo XX, conservándose solamente
el salón donde se juró la Independencia,
protegido por un edificio llamado "El Templete".
La casa fue reconstruida en 1943 con elementos originales
del siglo XVIII.
Hoy es Monumento Nacional y Museo de la Independencia.
Cuenta con diez salas destinadas a exposiciones permanentes
o transitorias, un Área Educativa, de Biblioteca
y Archivos, un Área de Museología y áreas
técnicas, administrativas y de mantenimiento
del museo. La Casa cuenta con cuatro patios y sus jardines.
El Museo alberga testimonios de los avatares por los
que atravesó nuestro país en los siglos
XVIII y XIX. En el Salón de la Jura pueden verse
los retratos de los veintinueve diputados que firmaron
el Acta de la Declaración de la Independencia,
la mesa donde se firmó el acta, los sillones
de las autoridades de la asamblea y el crucifijo que
presidió las sesiones.
Cuando
la ciudad capital fue mudada desde el campo de
Ibatín hasta el sitio que ahora ocupa,
se trasladó también la Iglesia Matríz,
en un principio una humilde capilla que fue restaurada
varias veces, pero luego de 150 años su
estado era tan ruinoso que se decidió demolerlo
para construir la iglesia actual. La construcción
del nuevo templo se efectuó durante la
gobernación de Celedonio Gutiérrez
y fue bendecida el 19 de febrero de 1856, en un
solemne acto durante el cuál pronunció
un sermón Fray Mamerto Esquiú. En
aquella época de la Confederación
estaba considerada como la mejor iglesia del país,
siendo una de las catedrales más antiguas
de la Argentina, solo posterior a las de Buenos
Aires y la de Córdoba
La obra fue encomendada al ingeniero
francés Pedro Etcheverry, quién con gran
maestría superpuso en su diseño distintos
estilos, empleando el dórico en el piso inferior,
el jónico en el intermedio y el corintio en el
superior. El frontispicio se halla decorado por un bajorelieve
del escultor Juan Bautista Finochiaro, cuya temática
simboliza los pasajes b´blicos del Libro de los
Números, referidos a la larga travesía
de Moisés por el desierto, cuando éste
descansa a la sombra de un cedro, mientras los israelitas
portan un prodigioso racimo de uvas: quizá una
comparación entre la Tierra Prometida y Tucumán.
La fachada del edificio es neoclásica.
Sus dos torres están coronadas por cúpulas
de reminiscencia eslava; en la torre de la izquierda
se encuentra el reloj que pertenecía al Cabildo
de Tucumán, mientras que las campanas datan de
la época de construcción del templo. En
su interior se encuentran la Cruz de Madera de la fundación
de la ciudad actual; la urna que guarda los restos del
Gral. Gregorio Aráoz de Lamadrid y los sepulcros
de dos obispos tucumanos, José Eusebio Colombres
y José Ignacio Aráoz. Posee dos pequeñas
imagenes, muy antiguas, de San judas y San Simón,
venerados en la Iglesia de Ibatín como los protectores
de la ciudad luego de una victoria sobre los indios
calchaquíes en octubre de 1578. En el altar mayor
se encuentra "La Anunción", una copia
del Greco, laminada en oro. La bóveda está
decorada con pinturas al óleo sobre tela, pegadas,
realización de Félix Rebol, cuyo motivo
alude a la creación del mundo.